Consultas

ORIENTACIÓN DE PAREJAS Y CONSEJERÍA FAMILIAR

Mauricio consultas

“Yo no salvo relaciones, ni acabo relaciones, ayudo a tomar decisiones”

Mauricio G. Pareja Bayter.

 

Introducción

La Fundación Sanando el Futuro tiene como una de sus actividades prioritarias ayudar a las parejas y a las familias a retomar el control de su existencia, articulando un proyecto de vida saludable que les permita asumir con realismo los quehaceres diarios de la convivencia, para garantizar que ésta sea un proceso de perfeccionamiento constante de la naturaleza humana (fin último) que les facilite alcanzar la felicidad (bien supremo).

 

Proceso Terapéutico

El proceso que se emplea tanto en la consejería de pareja, como en la orientación familiar, está estructurado de tal manera que posibilita un camino de re educación y re aprendizaje exitoso en las personas que participan positiva y activamente en la terapia. Así como aprendemos a lo largo  de nuestra vida una serie de conductas inadecuadas que nos incapacitan para la convivencia en pareja, en familia y/o en la sociedad, también es perfectamente posible desaprender dichas conductas y aprender otras nuevas que posibilitan una convivencia armónica y feliz, con altos niveles de satisfacción y motivación.


Principios básicos de la terapia

  1. Duración: El proceso de acompañamiento terapéutico consta de dos momentos fundamentales.

 Primer momento: El primero momento o momento terapéutico propiamente dicho es un proceso de revisión y reorientación del proyecto de vida. Dura cuatro sesiones, cada una de ellas con una duración que puede oscilar entre 30 minutos o una hora. Las sesiones se complementan con unas tareas específicas y unos cursos de autoconocimiento y crecimiento. Las sesiones pueden ser quincenales o mensuales según se determine en el diálogo con el terapeuta.

 Segundo momento: El segundo momento o momento pos terapéutico lo constituyen las sesiones de control (su objetivo es revisar y velar por el buen desarrollo del proyecto trazado al final de la terapia), como parte de ese segundo momento la persona se puede integrar a una red de apoyo o acompañamiento y además puede participar de las conferencias, talleres y cursos que periódicamente realiza la Fundación y también podrá programar, cuando lo considere necesario, sesiones de control.

  1. Meta: El propósito del acompañamiento terapéutico es aprender a retomar el control de nosotros mismos, teniendo en cuenta que:
  • Somos lo que pensamos.
  • Somos lo que sentimos.
  • Somos lo que hacemos.
  1. Actores del proceso terapéutico
  • La persona o personas que solicitan el servicio.
  • Las personas que conforman el sistema y los subsistemas en los que está inmersa la persona o las personas que solicitan el servicio.
  • El consejero u orientador.
  1. Función del consejero u orientador

El consejero u orientador cumple con la función de ser un espejo en el cual la persona, la pareja y/o la familia debe poder observarse terapéutica y pedagógicamente, de tal forma que pueda ir retomando gradualmente el control de sus pensamientos, de sus sentimientos y de sus acciones. La terapia tendrá mayor posibilidad de éxito en la medida en que el terapeuta desaparece y el paciente deja de verlo a él para verse reflejado en él a maneja de un espejo. La meta del terapeuta no es generar dependencia sino propiciar una autonomía (sino el paciente no es creyente) o una teonomía (si el paciente es creyente) real en la persona, la pareja y/o la familia, de modo que pueda(n) retomar el control de su propia vida, lo cual se hace evidente en el ejercicio consciente de la libertad responsable.

 

  1. El enfoque terapéutico: Se trata de un enfoque psicopastoral cristoterapéutico centrado en las decisiones, abierto a los últimos avances y nuevas tendencias psicológicas y pastorales.
  • Centrado en la persona: Cada ser humano debe tomar las riendas de su vida. “Al que no planea lo planean”.
  • Centrado en las decisiones que toma la persona: El principio básico que la rige se resume en esta frase: “Toda opción implica una renuncia”, y por ende debemos decidir y procurar ser coherentes, consecuentes y consistentes en nuestras decisiones.
  • Sistémico: Un sistema es un conjunto de elementos con sus relaciones y transformaciones. El ser humano es un ser en constante relación con otros seres y de esa interrelación depende el desarrollo de su proyecto de vida con sentido.
  • Logoterapéutico: El ser humano debe darle sentido (logos) a su vida para poder seguir viviendo con un estilo de vida saludable.
  • Cristoterapéutico: La sanación puede llegar a la persona, a la pareja y/o a la familia a través de una vida iluminada por Cristo: “el Logos de Dios”.
  1. El Logos de Dios según el Padre Rafael García Herreros: “Amarás al Señor tu Dios, y a tu hermano el hombre”.
  1. El amor verdadero desde la Cristoterapia centrada en las decisiones:

Amor es la capacidad que tiene el ser humano de buscar su propio bien y el bien de la persona objeto de su afecto, sin daños a terceros, en la medida de lo posible.

  1. Dos grandes verdades:
  • El amor no es sólo un sentimiento, es por esencia una decisión.
  • En la manera como amamos interviene lo innato (la genética) y lo adquirido (la cultura).
  1. El “mal amor” que encadena, enferma y genera sufrimiento:
  • Amor sin tiempo de calidad.
  • Amor sin actos de servicio.
  • Amor sin regalos de calidad.
  • Amor sin palabras de afirmación.
  • Amor sin buen toque físico.
  1. El “buen amor” que libera, que sana y que genera felicidad:
  • Amor con tiempo de calidad.
  • Amor con actos de servicio.
  • Amor con regalos de calidad.
  • Amor con palabras de afirmación.
  • Amor con buen toque físico.
  1. Las etapas del amor de pareja:
  • Amor romántico: Reactivo. “Si me amas te amo”.
  • Amor en crisis: Reactivo Vs. Proactivo.
  • Amor verdadero: Proactivo. “Si te amo, te amo”.
  1. Los 10 valores básicos de un proyecto de vida saludable:
  • Amor: Es el valor supremo.
  • Respeto: Es una de las consecuencias naturales del amor. El respeto implica la adecuada valoración a los demás y el acatamiento saludable de la. El respeto implica siempre el acatamiento de la verdad, no tolera la mentira y por eso le repugna el engaño y la calumnia. Quien respeta trata con amabilidad y cortesía.
  • Coherencia: Es la actitud de saber acompasar adecuadamente el amor y el respeto para que las relaciones caminen bien y en la dirección correcta.
  • Iniciativa: Es la saludable actitud de hacer lo que debo hacer, bien hecho y sin que nadie me lo mande.
  • Reciprocidad: Es la saludable aplicación en las relaciones de la Ley de oro y la Ley de Plata. Ley de oro: haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti mismo. Ley de plata: no le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti mismo.
  • Proactividad: Es la actitud que permite optimizar las respuestas al superar el comportamiento reactivo, introduciendo entre el estímulo y la respuesta, la reflexión (Estimulo – reflexión – respuesta).
  • Asertividad: Es actitud positiva de hablar y/o actuar en el lugar y tiempo adecuado y con las palabras y acciones adecuadas.
  • Sinergia: Trabajo en equipo por medio del cual se optimizan adecuadamente las ideas y las acciones para obtener los mejores resultados.
  • Disciplina: Capacidad de poner en práctica una actuación ordenada y perseverante, en orden a obtener un bien o fin determinado.
  • Resiliencia: Es la capacidad de recuperarnos o sobreponernos adecuadamente a la adversidad, teniendo presente que los problemas son bendiciones disfrazadas.